Un delicado ramo de novia, diseñado para acompañar los momentos más especiales con elegancia y ternura. Está compuesto por 24 rosas blancas, símbolo de pureza y amor eterno, combinadas con gypsophila, que aporta ligereza y sofisticación al conjunto. Los tallos forrados con organza color perla brindan un acabado sutil y refinado, realzando la armonía y belleza del ramo.
Cada flor ha sido seleccionada cuidadosamente por su frescura y perfección, convirtiendo este ramo en un detalle floral inolvidable, ideal para resaltar la gracia, elegancia y romanticismo de quien lo porta en un día único.