Una corona funeraria delicadamente elaborada con rosas blancas y sutiles retoques de lilium, que irradia paz, pureza y respeto. Cada flor parece susurrar consuelo y amor eterno, convirtiéndose en un gesto silencioso pero profundo para acompañar a los seres queridos en su dolor. Es una manera de expresar tu más sentido pésame, un abrazo floral que honra la memoria del ser amado y ofrece ternura en los momentos más difíciles.