Un arreglo solemne y elegante que transmite paz, respeto y amor eterno. Esta distinguida corona fúnebre está elaborada con 125 rosas blancas de la más alta calidad, símbolo de pureza y homenaje sincero, cuidadosamente seleccionadas por su frescura, tamaño y tonalidad impecable. Se complementa armoniosamente con delicada gypsophilia, que aporta ligereza y serenidad al diseño, creando una composición equilibrada y profundamente emotiva.
Ideal para despedidas solemnes, homenajes póstumos y expresiones de condolencia, esta corona representa un gesto de acompañamiento y cariño en momentos de profundo significado. Su presentación sobria y majestuosa honra la memoria de quien ha partido, dejando un mensaje de respeto y amor que trasciende las palabras.